El domingo pasado 35 candidatos disputaron la presidencia en un contexto de alta inestabilidad política y polémicas con los centros de votación. Keiko Fujimori accedió nuevamente al ballotage y espera contrincante en lo que seguramente será una disputa entre dos propuestas conservadoras para el país.
Por Juan Manuel Vera Visotsky para Otro Viento
Un total de 15.597.312 peruanos fueron a las urnas este domingo 12 en todo el país andino en una elección marcada por un contexto de fuerte inestabilidad política, ya que se elige el 9no presidente de los últimos 10 años. La elección presentó un fuerte escenario de disputa ya que nada menos que 35 candidatos se postularon.
Los resultados preliminares del domingo arrojaron dos certezas: en primer lugar, que habrá ballotage, ya que ningún candidato superó la cantidad de votos necesarios para alcanzar la presidencia. La otra certeza es que una de las contendientes de esta segunda vuelta será una vez más Keiko Fujimori (Fuerza Popular) la hija del histórico expresidente peruano Alberto Fujimori, quien habría cosechado aproximadamente 16,7% de los votos.
Las dudas están en quién será el otro contendiente de esta disputa electoral, ya que tres de los otros 34 candidatos alcanzaron entre 10% y 12% de los votos cada uno, lo cual establece un escenario de empate técnico en el cual solo podría resolver un conteo provisorio acatado y aceptado por todos; o bien la baja voluntaria de dos de esos tres candidatos.
Estos candidatos son Rafael López Aliaga de Renovación Popular (12,8%); Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno (11,9%) y Roberto Helbert Sanchez (10%) de Juntos por el Perú.

La incertidumbre se acentúa aún más si se tiene en cuenta que hubo situaciones de irregularidad durante los comicios en varios puntos de votación dentro y fuera del país. El domingo por la noche, mientras los medios de comunicación analizaban escenarios y bocas de urna, las autoridades de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) anunciaron la extensión de la votación hasta el lunes 13 en lugares donde no se pudo votar.
Esto se debió a irregularidades con la entrega del material electoral. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) argumentó que la empresa encargada del transporte incumplió con su trabajo, por lo que las autoridades electorales debieron activar un plan de contingencia.
Si bien el órgano oficial electoral aseguró que estos rezagos afectaban solamente al 0,072% de los más de 10.000 centros de votación del país, algunos candidatos como ciudadanos comenzaron a expresar quejas, que más tarde se traducirían en acusaciones de posible “fraude”.
Cabe recordar que en Perú los presidentes tienen mandato de cinco años, pero los últimos dos presidentes electos, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo fueron destituidos por el parlamento y sucedidos por otros políticos que a su vez también fueron destituidos.

En el caso del último electo en 2021, el “profe” Pedro Castillo, docente rural y de marcada ascendencia originaria, fue destituido a fines de 2022 y reemplazado por quien fuera su vicepresidenta Dina Boluarte. A su vez esta última fue reemplazada el año pasado por José Jerí; quien a su vez fue destituido y reemplazado por el actual José María Balcázar, quien entregará el poder en julio a alguno de los dos que lleguen al Ballotage.
Además de la elección presidencial también se eligió la nueva composición de Diputados y Senadores del Congreso. De hecho, quien resulte electo seguramente se enfrentará a un Congreso profundamente fragmentado y se verá obligado a negociar no solo su agenda política, sino también (y los últimos años dan cuenta de ello) su propia subsistencia en el cargo.
El ballotage que se viene: de la derecha conocida a la nueva derecha
Keiko Fujimori lleva ya tres intentos de acceder a la presidencia. En las últimas tres elecciones presidenciales accedió al ballotage, pero en todas perdió, dando cuenta del fuerte rechazo que genera su apellido en buena parte de la población peruana.
Es que el gobierno de Alberto Fujimori en la década del ‘90 estuvo plagado de polémicas por corrupción, con un intento de autogolpe de Estado incluido para perpetuarse en el poder, y un fuerte aumento de la desigualdad. El recuerdo de esa experiencia todavía cala hondo en buena parte de la población de un país que muestra diferencias profundas entre los territorios urbanos más densamente poblados (como Lima o Arequipa) y las zonas rurales y serranas, donde una enorme porción de la población trabaja en la informalidad y hablan español pero también en dialectos originarios (quechua y otros).
Si bien habrá que esperar el conteo definitivo, el candidato que más chances tiene de acceder al ballotage es Rafael López Aliaga. Se lo conoce con el apodo de “porky” (en una elocuente referencia al cerdo animado de los Looney Toons) y fue alcalde metropolitano de la Municipalidad de Lima hasta 2025, cuando renunció para postularse a la presidencia. Un artículo de CNN Latinoamérica caratuló a López Aliaga como un empresario ultraconservador, célibe desde los 19 años; que se caracterizó por mostrarse cercano a la fe. Incluso forma parte abiertamente del Opus Dei, una de las ramas más conservadoras y cuestionadas de la Iglesia.
En cuanto a la política regional se referencia políticamente en Donald Trump y Jair Bolsonaro. Conociendo la trayectoria política y personal de Keiko Fujimori se puede deducir que internacionalmente no será muy distinto el posicionamiento entre ambos candidatos en lo que respecta a la estrategia regional para el país. Perú tendrá al 9no presidente en 10 años, casi uno por año en promedio, en un país con un sistema político que privilegia la estabilidad económica por sobre la política.



