Escrito por 09:59 Derechos Humanos

¿Qué pasa con las niñeces y juventudes en nuestro país?

Con la aprobación del nuevo Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad a 14 años, cobra urgencia debatir cómo se piensan hoy las niñeces y juventudes. La experiencia del Centro de Participación Popular Monseñor Angelelli muestra cómo construir otras respuestas es posible.

¿Cómo pensamos las niñeces en la actualidad? ¿Qué proyectos de vida tienen los y las jóvenes actualmente en nuestro país? ¿quieren estudiar, trabajar? ¿Qué ofertas laborales hay para quien salió recientemente de la secundaria? ¿Y quienes no tienen la posibilidad de hacerla porque trabajan muchas horas al día? Para poder responder estos interrogantes es muy importante primero preguntarnos qué hace el Estado frente a la precarización que hoy viven miles de jóvenes en nuestro país.

Frente a las problemáticas sociales, parece que la única respuesta es más castigo. Si hablamos de los y las jóvenes hoy tenemos que debatir la nueva Ley Penal Juvenil: la cámara del Senado aprobó el nuevo Régimen Penal Juvenil que establece bajar la edad de imputabilidad a 14 años, este proyecto obtuvo 44 votos a favor, 27 en contra y 1 abstención. ¿Pero qué implica esta ley?

El proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción y se establece un abordaje específico para problemáticas de salud mental y consumo problemático. En cuanto a los cambios con la vieja normativa, la nueva ley introduce una estructura procesal totalmente distinta. El cambio fundamental se da en que se pasa de un un modelo “tutelar” (donde dependía la mirada del juez sobre el menor de edad) a un modelo de “responsabilidad penal”, donde el/la joven es un sujeto con derechos pero también con obligaciones legales claras.

Con el régimen anterior (ley 22.278) los jóvenes podían ser no punibles en función del tipo de delito, a partir de ahora les rige la misma ley que a los adultos. Frente a los delitos graves se puede establecer un tope de 15 años de prisión para menores. Se crea también, la figura del Supervisor Judicial Especializado quien debe monitorear todo el proceso legal. Además establece que deberían los jóvenes de entre 14 y 18 años estar en secciones separadas del sistema penitenciario. Lo cierto es que actualmente no todas las provincias cuentan con esto.

Según un informe de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), en la provincia de Buenos Aires en el año 2025 los menores de 18 años que cometieron homicidios dolosos son 88, de éstos sólo 25 fueron realizados por menores de 16 años, los que hoy son no punibles.

Desde el organismo agregan que “los menores de 16 años que cometieron homicidios ya son detenidos hoy en la provincia de Buenos Aires a partir de la aplicación de una medida de seguridad que los jueces utilizan en estos casos”.

Un dato no menor es que la mayoría de los casos que se mencionan los jóvenes tienen serios problemas de consumo problemático, y en otros casos fueron captadores de redes delictivas. Consumo y redes delictivas dos grandes problemáticas que el Estado está eligiendo no ver ¿qué políticas de prevención implementa el gobierno? ¿sólo nos ocuparemos de los jóvenes cuando ya cometieron un delito?

La CPM hace un trabajo muy importante frente a la vulneracion de derechos que viven las personas privadas de su libertad, en el informe anual 2025 publicaron “531 jóvenes entrevistados en centros cerrados denunciaron 1.416 hechos de tortura y/o malos tratos: agresiones físicas, verbales o psicológicas, falta o deficiente asistencia de la salud, educacion, actividades deportivas y culturales, deficiencia en el tipo de alimentacion, etc”

Resulta urgente pensar qué tipo de democracia queremos y qué futuro queremos dejarle a las nuevas generaciones. Crear y financiar un proyecto que persiga y encarcele a pibes cada vez más jóvenes, no soluciona los problemas estructurales.

Por ello desde Otro Viento dialogamos con la Asociaicion Angelelli, de la mano de Maria, una de las integrantes de la sede en Florencia Varela, para conocer qué trabajo hacen en el barrio, cómo acompañan a los pibes y pibas y qué proyectos comunitarios tienen para llegar antes de que el Estado considere que tienen que ir a la cárcel.

Para hacer un poco de historia: ¿Qué es la Asociación Angelelli? ¿cómo surge? ¿dónde están físicamente?

El Centro de Participación Popular Monseñor Angelelli surge en el año 93, un poco antes tal vez, pero ya sí como asociación civil. Somos una asociación civil sin fines de lucro con personería jurídica. La organización surge básicamente por la lucha del derecho a la tierra y a la vivienda. Y bueno, cuando surgen este tipo de asentamientos en el territorio, siempre se deja un lugar para desarrollar un centro comunitario, que es en el lugar donde la gente se junta a resolver sus problemas, ¿no?

En este lugar la gente del barrio discutía temas como la apertura de calles, la luz, el agua. Así que fuimos armando la figura de un delegado por manzana, para ir organizando en comisiones. La organización funciona en Florencio Varela, en el kilómetro 26, ahí tenemos una gran parte. En este momento somos una red, después de estos más de 30 años de trabajo se ha multiplicado la experiencia y ahora somos una red de 38 centros comunitarios que funcionan en distintas regiones . En Florencio Varela, que es inmenso, estamos en la parte semi-rural.

¿Qué proyectos comunitarios desarrollan con los y las jóvenes? ¿Tienen centros de formación u oficios?

Por supuesto que en todos los centros lo primero que empieza a funcionar es la olla popular. Todo se empieza organizando el alimento, ¿no? Para las niñeces, para las familias. Después empezamos hacer apoyo escolar para niños y niñas.

En el año 2003 empezaron a funcionar lo que son los proyectos adolescentes, que son espacios donde tienen distintas tareas, talleres. Esto funciona generalmente de lunes a viernes en el horario que los adolescentes generalmente pueden, entre las cinco de la tarde a más o menos nueve de la noche. Funcionan distintos talleres artísticos, de reflexión, socio-educativos. En estos espacios van surgiendo otros proyectos según la demanda de los mismos adolescentes.

Y con los y las niños y niñas lo mismo, hay turno mañana y tarde generalmente además de las actividades educativas, siempre está el alimento muy presente. El área de niñez es muy importante para nosotros, trabajar con los niños y las niñas desde el juego, la recreación, la educación

Además tenemos muchos otros ejes de trabajo: tenemos un grupo de mujeres que son víctimas de violencia, laburamos con diversidades y también abordamos el tema de consumo problemático, tanto en jóvenes como en las mujeres.

Otra gran tarea que tenemos es el área de comunicación, está la radio comunitaria que funciona en el kilómetro 26, que es la Radio Enraizados. Además tenemos una revista, Revista Resistencias, que sale con una edición por año.

Por último quería mencionar dos proyectos más que trabajamos desde la asociación, uno es el área de salud, que también es muy importante para nosotros. Trabajamos con promotoras de salud en los barrios, que son las que van haciendo el nexo con los centros de salud, con el hospital. Y bueno, también con el tema de la prevención, ¿no? distintas enfermedades, el tema de la vacunación… todo lo que tiene que ver con la salud en el territorio.

El segundo proyecto es el área de economía popular, donde se van organizando distintos emprendimientos productivos de los vecinos y vecinas: panadería, herrería, textil, distintas cosas que van surgiendo en los centros comunitarios.

Otra de las cosas que no me quiero olvidar es el área de migrantes, donde hacemos asesoramiento como por ejemplo para regularizar el tema de la documentación. Trabajamos con la comunidad paraguaya y boliviana del barrio.

Eso es un poco el resumen de lo que es el Centro Angelleli. Una organización que tiene muchos años en el territorio, que ha crecido mucho y que sigue luchando por los derechos de los vecinos y vecinas de Florencio Varela.

¿Qué es el proyecto de “caminantes por la noche”?

Tenemos un área de derecho donde se asesora y acompaña a las familias que tienen a sus hijos privados de la libertad. De esta área surge el grupo de ‘Caminantes de la noche’ que es un equipo interdisciplinario del barrio, se juntan primero con el objetivo de acercar a las esquina alimentos, hacen pizzas por ejemplo como un primer contacto con los pibes que son los que tienen mayor problema de consumo.

A partir de esas pequeñas tareas de salir dos o tres veces a la semana a los barrios para tener el contacto directo con los pibes, se organizan así distintas actividades con los mismos pibes. Nuestro territorio está también muy contaminado con el tema del narcomenudeo, es un gran desafío, ya que hay mucha violencia, utilizan a los pibes como “soldaditos” para la venta, y muchos terminan muertos.

Después está el Carrito Cultural que sale los días martes. Creemos que es muy importante apropiarnos del espacio público y que no esté copado por los tranzas, por los narcos.

Tenemos vinculación con gente de Cáritas Quilmes acá los de la Iglesia son bastante comprometidos con la gente, con el pueblo. Tienen una tarea bastante parecida a la que desarrollamos nosotros, es un espacio donde nos unimos para gestionar juntos ante el Estado.

Por último, nos gustaría saber qué piensan sobre el cambio de régimen en la ley penal juvenil, y más específicamente en la baja edad imputabilidad.

Respecto a la ley de la baja de imputabilidad, creo que nos agarró en un momento de debilidad a nivel nacional en ese sentido, es donde digo “se aprobó la ley y pasó como si nada” es realmente tremendo.

Para nosotros es tremendo que un niño de 14 años vaya preso como si fuera un adulto, ningún pibe nace chorro esa es una de las grandes consignas. Nos preguntamos ¿quién le dio un arma, quién le dio alcohol, quién le dio droga? ¿dónde está la responsabilidad de los adultos y de las instituciones? Generalmente siempre se le echa la culpa a los padres, a la familia, pero nos preguntamos muy poco como sociedad cúal es nuestro rol.

El área de niñez es muy importante para nosotros, trabajar con los niños y las niñas desde el juego, la recreación, la educación. El Centro Angelleli es parte de una red mucho más grande de organizaciones sociales que luchamos por una sociedad más justa, más igualitaria. Somos parte de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y de otros espacios de articulación.

Creemos que la salida es colectiva, que nadie se salva solo, y que la organización popular es la herramienta que tenemos los trabajadores y las trabajadoras para transformar nuestra realidad. Así que bueno, seguimos caminando con esa convicción.

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