Escrito por 11:19 Territorio

Una canción para mi tierra: un proyecto lleno de ternura

Todo comenzó por “amor al arte”, como se suele decir, Ramiro Lezcano, un profesor de música empezó a dar talleres en escuelas rurales de las provincias de Córdoba y Santa Fe frente a problemáticas ambientales que atravesaba todos los días esa comunidad. De esa experiencia, nació “Una canción para mi tierra”, una película que se presentó en La Plata, en el espacio Cine Select.

Una de las primeras escenas es cuando Ramiro se calza una campera, siempre con remeras de personajes de rock reconocidos, se cuelga la guitarra y sale con su moto. Se pierde entre la tierra que levanta en los caminos cargados de atardeceres, pájaros y verde. Ramiro estuvo más de diez años trabajando con decenas de niños y niñas, en diferentes escuelas rurales sobre las problemáticas ambientales de su territorio y de allí surgieron canciones.

La película muestra los relatos contados directamente por las niñeces que dicen claramente que cuando aparecen esos aviones en el cielo les empiezan a doler los ojos y la cabeza. Lo maravilloso de Ramiro es haber logrado a través de la música y la poesía, transformar eso tremendo que escuchaba, en canciones.

Su proyecto artístico-pedagógico se llama “Canciones Urgentes para mi Tierra” y sin pensar que fuera posible llegó a oídos de diferentes artistas -nacionales e internacionales- como es el gran León Gieco quien le dijo que le encantó y que no existe un proyecto de esta envergadura “ni acá, ni en América Latina”. Fue su gran primer aliado, sin dudarlo León también agarró su guitarra y su amada armónica y estuvo allí cantando en un festival para todo el pueblo después de esquivar amenazas y resistencias para que no se haga.

En la película-documental quedan registradas escenas increíbles como ver a esos niños y niñas en un taller de música inventando una canción a pura poesía. Fueron ellos y ellas quienes dijeron que ese avión que fumigaba arriba de sus cabezas se parecía a “un carancho de metal”. La idea no es expoliar nada, porque no pueden perderse semejante documental.

El poder de la ternura que se logra en el documental es impensado para relatar las fumigaciones de agroquímicos a pueblos enteros, producto de un sistema capitalista extractivista que daña la pacha y piensa que las personas son descartables.

Las voces detrás de cámara

Ramiro fue seguido por la cámara del realizador Mauricio Albornoz Iniesta, durante al menos dos años y medio para acompañar el proyecto musical de escuelas rurales que participaron de la creación de las “canciones urgentes”.

Además grabaron conversaciones en tiempo real, es decir, nada fue ficcionado: charlas con las docentes, con su familia, con gente amiga y hasta autoridades municipales y sectores ”del campo” que se resistían a que continuara incentivando a las niñeces a pensar que es justo poder contar las problemáticas que suceden y soñar con un mundo mejor.

El documental se está pasando en muchas regiones. En nuestra ciudad de La Plata, se puede ver en el espacio Inca en el Cine Selecc de la municipalidad. Ya hubieron muchas funciones, y fue allí mismo, donde tuvimos la suerte de escuchar en primera persona al Jefe de Producción Mathías Carnaghi. Comenzó agradeciendo a los y las presentes por apoyar el cine nacional. “Estamos en un tiempo muy duro para hacer arte en el país, la verdad es que nosotros estamos muy fascinados, nunca creímos que iba a pasar esto”. Luego se abrió una ronda de intercambio y el público comenzó tímidamente a hacer algunas preguntas. Todo comenzó a fluir…

¿Cómo fue grabar esta película?

Hicimos esta película con mucho laburo, esfuerzo, pero sobre todo con mucho amor para sostener 2 años y medio de rodaje viajando cada 15 días a Córdoba, a San Marcos Sud, a Justiano Pose, a Saira, bueno a distintos pueblos de toda de toda la zona del sur de Córdoba y el norte de Santa Fe. Allí fuimos recolectando y siguiendo a Ramiro Lezcano durante todas las cosas que iba haciendo como las clases por ejemplo.

Todo lo que ven es lo que pasó. La idea fundamental de la película es visibilizar la problemática que tienen las escuelas rurales con las fumigaciones, darles voz a esos niños y niñas. Ramiro tiene ya más de 10 años con este proyecto, que se llama “Canciones Urgentes para mi tierra”.

Luego de firmar esos años, el director Mauricio Alonso Siniestra decidió viajar todos los meses a dar un taller audiovisual en las escuelas. Es un taller que se llama “Mi escuela en corto”. El primer año hicieron un corto de ficción, el segundo año un documental y este año estamos haciendo animación.

¿Hubo repercusiones respecto a los fumigadores?

La repercusión de los fumigadores fue muy horrible, con amenazas incluidas y una serie de cosas muy terribles. Incluso presiones, por eso bajan el predio para el festival. Hubo situaciones muy tensas que no nos gusta contar, pero bueno lo más importante para nosotros es lo que visibiliza la película.

Por otro lado ahora están cuidándose un poco más, sobre todo con la escuela de los Corralitos en Justiano Pose, igualmente no quiere decir que se cuiden del todo. No quiere decir que no lo hagan en otras escuelas, cerca de los pueblos. El problema de las fumigaciones es enorme, pasa en un montón de provincias argentinas.

¿Hubo personas que luego de ver esto cambiaron su forma de pensar de lo que sucedía con las fumigaciones?

Un poco sí y un poco no. Hay gente que quedó muy conmovida con la película y hay gente insultando el doble. Imaginense que hubo personas que amenazaron con pasar con un avión fumigador encima de un recital, donde había muchos niños y niñas. Es muy fuerte eso, y esto no quiere decir que no escuchemos otras voces porque nosotros desde la película abrazamos las disidencias.

¿Esto está basado en hechos reales?

Todo lo que se ve en la película pasó de verdad, en el mismo momento que estábamos filmando. Nosotros íbamos todas las semanas, cada 15 días, a Córdoba y en todo el proceso lo íbamos siguiendo a Ramiro, íbamos a las clases por ejemplo.

Lo que sucede es que este documental particularmente está contado diferente a un documental clásico. Por lo general, uno ve documentales y ve personas que están hablando a un entrevistador, que le contestan preguntas, que hablan a la cámara. Este documental está narrado, contado de una forma diferente que parece más ficción, pero todo lo que se ve es todo real.

Ramiro daba la clase un viernes, nosotros llegábamos unos días antes y documentamos todo, incluso recursos como los amaneceres, nos levantamos muy temprano. Sabíamos algunas cosas específicas, como que Ramiro iba a trabajar ese día. Lo increíble fue cómo las infancias respondieron, invisibilizaron la cámara por completo. Nos quedamos muy sorprendidos. Debe ser porque nacieron en una era muy tecnológica, aunque sean niños y niñas que solo tenían internet y una computadora.

¿Qué sucedía con las familias?

Había familias que no estaban de acuerdo. Pero bueno, nosotros seguimos a Ramiro, que llegaba con su proyecto a las escuelas y después las familias decidían si su hijo o hija acudía a esa actividad. Todo esto era extraescolar, porque en las escuelas rurales no existe “música” como materia.

¿Tienen pensado pasar la película en escuelas?

Está pasando muchísimo que la están pidiendo de escuelas, incluso docentes de música están queriendo comunicarse con Ramiro para tomar esa metodología de laburo con sus estudiantes. A nosotros nos fascina lo que pasa, tenemos ganas de que se pase en escuelas como así mismo en espacios no convencionales como centros culturales. Tratamos de ir a los lugares y charlar con la gente luego de la proyección de la película.

Nos gusta mucho compartirlo, escuchar qué es lo que le pasa al público argentino cuando ve esta película. Esta película pasó por festivales el año pasado en lugares como Francia, España, Italia, Arabia, Dubai, y es una forma de contar qué está pasando en nuestro país.

Para conocer más este proyecto, pueden ingresar a la página web o ver el tráiler oficial. 

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