Por: Maria Belen Nieto
El contexto no es todo, pero en este film, tiene un peso muy importante ¿qué decir de “La virgen de la Tosquera”? Sólo le va a interesar este artículo, a quienes, como yo, escucharon pocas críticas “negativas” al respecto. No es que tenga muchas observaciones para hacer, pero hay dos cuestiones que expondré.
Para empezar, me gustó la película. Tengo que decirlo. He leído a Mariana Enriquez, la autora de los cuentos en los cuales está basada (“El carrito” y “La virgen de la tosquera”) desde el 2016. Año en el que tuve el honor de tenerla como docente. He leído y visto “Las cosas que perdimos en el fuego” en el teatro. Vi la película sobre la que va este artículo y he escuchado muchos comentarios especializados al respecto.
Pero hablemos puntualmente de “La Virgen de la Tosquera”. Las imágenes son espectaculares. Prima la impresión, el asco y la indignación como sensaciones protagonistas ¿configura esto una película de terror? Sí.
Vemos sangre en la película. Vemos fuego y vemos agua, en la tosquera sobre todo. El fuego más icónico es el que vemos en el poster. La imagen es de una escena en la cual la abuela de la protagonista, con la cual vive, está incendiando el carrito que se había instalado en el barrio. Pero no era solo ese el “terror” que estaba ocurriendo (ese carrito todo podrido), sino “la maldición de la cuadra”, que se explicita más adelante, con un impresionante accidente de tránsito que tiene como testigo a nuestra actriz principal.
Y hay algo más que ocurre: el contexto social. Para mi gusto, está demasiada marcada la época. Hay escenas largas que sólo están para demostrar ese tiempo transcurrido. Y acá quiero hacer un paréntesis, sobre algo que ocurrió en el cine mientras miraba la peli. Dos chicas sacaron el celu, me distrajo la luz. Y pensé: ¿por qué no estarían mirando la pantalla? Y la verdad es que puede haber algún momento de la película en el que “tarden en pasar la cosas” porque está ocurriendo el 2001, si es que lo que uno está esperando es “el terror” clásico. Aunque eso no justificaría el uso del teléfono en la sala.
Retomando ¿qué más vemos en la peli? Vemos chicos relacionándose, teniendo una vida social y sexual. Tienen entre diecisiete y dieciocho años, lo sabemos porque han vuelto de Bariloche, del viaje de egresados ¿y qué les pasa? Hay tres amigas y una cuarta, la nueva, que llega a llevarse al chico del grupo. Ellos suelen ir a nadar a la tosquera. Pasa mucho tiempo y muchas cosas realmente antes de que llegue el “terror” clásico. Escuchamos música, viajamos en micro sin sube, miramos tele, mucha tele. Se escucha a Susana Giménez y otros programas de entretenimiento de la época de los teléfonos y los sorteos, en varias oportunidades.
Vivimos un terror social. Sobreabundan las escenas que hacen referencia a eso. Podemos decir que hay dos tramas. Una capa es la de la peli romántica, donde ubico que ocurre el terror “clásico” y otra es la del terror social que era vivir en Argentina en el 2001. Creo que en un punto “las pelis” se alejan la una de la otra ¿cuándo? Por ejemplo, en dos momentos voy a ejemplificar: Una, es una escena donde se corta la luz y hay un saqueo en un ciber; y otra es luego de un robo en una carnicería.
Cuando va a la carnicería, no siento que haya ningún tipo de terror que afecte a la protagonista, ni a nosotros. Allí podría haber aparecido un poco más el terror de ficción, entramado con el terror social. Sin embargo, se ve mucha sangre, pero ella reacciona tranquila, como si fuera una espectadora, una persona acostumbrada a ese contexto social. Es lo que intenta mostrar la película en un punto. Protagonistas del montón. Pero ella no es así, ella tiene “poderes”.
Creo que alguna de estas escenas que enumero hubiera merecido un pequeño brote de parte de nuestra actriz protagonista. Dos grados más de tensión a la cosa. Quizás hubiera estado bien que se le quiebren las uñas de apretarse los puños, o que le sangrase el labio de mordérselo cuando se corta la luz y los propios vecinos empiezan a destrozar el ciber; o que tuviera alguna reacción de odio respecto del robo, o de impresión por la salvaje defensa que había tenido que realizar el carnicero. Necesité una reacción más fuerte de su parte en varias escenas.
Ahí es donde mis dos pelis se paran ¿para qué tanto marcar la época y el contexto social si a nuestra protagonista le pasa un poco por el costado? Esa es la principal crítica. Solo le interesa su amor.
Ocurren cortes de luz constantes, hay cortes de agua, la pérdida de los ahorros, hay exiliados por la economía. La palabra es malestar. Para colmo ellas están “criando” a un niño, hijo de una vecina que tiene problemas de salud. La frase que le dice la abuela a la protagonista cuando se van a llevar a ese nene es devastadora: “Hay tanta gente mala en el mundo y sin embargo al otro día sale el sol”; y la forma en que se lo dice, lo es. Yo creo que ese es un terror muy nuestro. La resignación. Y esa charla en la cocina, resulta muy familiar.
Después están las escenas de terror clásico, en las que efectivamente podemos “responsabilizar” a la protagonista de que lo genera con su mal humor (o su tristeza). Esa especie de poder sobrenatural que le produce su bronca.
Hay una escena en la que ella habla por teléfono con su contrafigura, con esta piba nueva en el grupo, y está muy bien. Se le nota la angustia. Reacciona con emoción y lágrimas. Y hay dos escenas más en las que reacciona de otra manera, con agresividad. Por ejemplo, cuando se enoja con el ‘abuelastro’ (hago un paréntesis para decir que sí es Dady Brieva) a quien literalmente la protagonista le cocina los huevos de la bronca que éste le hace agarrar. Hace que se le queme el pantalón. Porque él le dice que no va a llegar a nada con ese mal humor que tiene y demás opiniones muy varoniles. Y ella reacciona fuerte. Ni hablar de lo que hace al final con la parejita de amigos, pero eso no se los voy a contar.
¿Pero qué pasa con el con el mundo hostil en el que está? Hay una escena, en la que ella tiene que ir a buscar agua a un camión, porque la habían cortado. Y esa escena muestra algo muy dramático: pase lo que nos pase, siempre hay otro que va a estar peor que nosotros. Y no lo digo como un consuelo. Lo digo porque hoy todos nos sentimos un poco esa persona que está mal. Porque todos estamos recortando cosas, con problemas que parecen superarnos, con familiares y amigos con problemas. Y eso es de terror. Pensar en cuántos años podemos acostumbramos a vivir así. En crisis.
Un punto para la película es que todos podemos sentirnos identificados. Pero repito, la protagonista no es un ser común. Al menos no debería serlo durante tanto tiempo de la trama. Padece un poco (demasiado) ese acostumbramiento social, lo cual no está bueno Porque al ser la protagonista, debería pasarle algo más respecto de la cuestión social. Para eso está contada. A lo que no estaba acostumbrada era a que le rompieran el corazón. Pero estaba muy acostumbrada a la hostilidad de Argentina.
Hay partes de la película donde la protagonista sí demuestra un gran carácter, que es en la parte romántica de la peli. No le importa competir con sus amigas por el varón, se enfrenta a la nueva, no le gusta que se metan en su vida y es capaz de tomar las peores decisiones para alcanzar lo que desea. Sin embargo, sólo se enoja cuando se meten con ella directamente. Y sabe defenderse. Hay una escena muy impresionante, en la que literalmente le arranca el labio con su propia boca, a un “guacho” que le quería “cobrar peaje” para cruzar un puente.
Otra cosa para destacar es la valentía de la protagonista por la edad que tiene. Para empezar, yo no hubiera abierto la puerta en la primera escena, donde el hombre todo ensangrentado golpea la ventana y quizás apenas me hubiera animado a andar por la tosquera, sabiendo la historia que les había contado la antagonista. Que es una de las historias que hace avanzar la trama y nos lleva hasta el desenlace.
Entonces, las críticas serían las siguientes: Una es la cantidad de partes que sólo aportan información del contexto social. Lo cual puede resultar mejor en el texto escrito, porque no lo vemos. Hay más para construir en la mente. Y la otra es que estén esos dos tipos de terror algo alejados. Me hubiera gustado que la protagonista haga interactuar más el terror social, con el terror clásico.
La Virgen de la Toquera fue dirigida por Laura Casabé, está protagonizada por Dolores Oliverio, como Natalia. Fernanda Echeverria es Sandra, la contrafigura. Y Agustín Sosa es Diego, el chico en cuestión. Y también está Luisa Merelas, que interpreta a Rita, la abuela de la protagonista. La cual tiene un rol muy importante en tanto podemos comprender cuál es la herencia de lo que le ocurre a Natalia.
Las actuaciones son muy buenas y cabe destacar la de Fernanda Echeverría, porque es mexicana. Y la verdad, de no investigarlo, no lo hubiera notado. Porque el acento en la peli que maneja es muy argento.
Recomiendo desde ya ir a verla al cine, que evalúen este comentario y saquen sus propias conclusiones. Aunque también van a tener la posibilidad de verla en streaming a partir de 27 de marzo en la plataforma HBO Max.



