En una ciudad distópica, que pretende ser dominada por las tecnologías, un joven repartidor se inserta un chip en el cuerpo para no sentir hambre. Pero no es el único y las razones para hacerlo son disímiles. Esa es la premisa del cortometraje “Una energía invisible me devora sin descanso”, que muestra problemáticas sociales graves, de un futuro que ya no parece tan lejano, aunque tampoco la revolución.
Otro Viento conversó con la directora Ludmila Fontan, quien nos compartió desde los detalles del proceso de producción, hasta su opinión sobre la actualidad del cine y quiénes son sus referentes. El corto se presentó en el Cine Municipal Select ubicado en el Pasaje Dardo Rocha y luego continuará su gira internacional.
Por María Belén Nieto Martínez para Otro Viento.
Primero me interesa saber sobre el proceso de trabajo: desde el momento que dijiste “tengo que hacer mi tesis y necesito un tema”, hasta que hiciste guion y después la dirección del corto.
La verdad es que la idea era algo que yo venía craneando. La ciencia ficción es un tema que estudié mucho en la facultad y también me atreví a investigarlo y a hacer yo misma una tesis, en el sentido de una investigación académica.
Vengo investigando el género, cómo se desarrolla en Latinoamérica, desde hace bastante. Pero nunca me había animado a filmar algo sobre género de ciencia ficción. Había tenido algunas experiencias con el género de terror, con algún que otro corto. Yo tengo tres cortos publicados con recorrido en festivales. Esos dos anteriores tienen recursos del cine de terror utilizados. Entonces, venía explorando y coqueteando con la idea del género. Pero no me animaba de lleno.
Cursando ya el quinto año de la carrera, dije: “Bueno, me tengo que recibir, tengo que hacer un corto”. Y ahí fue cuando pensé en que sea de ciencia ficción. La idea del chip es lo que tenía como base, esto de que era algo instalado en el cuerpo en tensión con la tecnología. Y ahí es cuando lo primero que hago es escribir un cuento. La versión cero de la historia es un cuento negativo, que nada tiene que ver con el producto final. Pero se mantienen tanto los dos personajes principales como la idea base del chip.
Evolucionó muchísimo y la forma en la que evoluciona es porque mi papá, Juan Manuel Fontana, es escritor. Lo hablaba con él, con mi compañera de tesis Mani Maureira, la directora de fotografía, iba haciendo ping-pong con gente que me rodeaba para que esa historia tome volumen. Y tomó tanto volumen que escribí nueve versiones de guiones distintos.
¿Y eso cuándo fue?
Eso fue la primera parte del año. Porque en agosto hicimos las primeras dos jornadas de rodaje, que quedó un poco de ese material, en el principio sobre todo cuando se ven esos dos personajes en el espacio negro. Eso lo filmamos en agosto. No tenía la versión final-final. Pero toda la primera parte del año estuve escribiendo como loca, básicamente.
¿Y tu vínculo con Mani Maureira?
Mani Maureira es la directora de fotografía. Nos conocemos desde el primer año, somos parte de la misma camada, siempre trabajamos en algunos trabajos prácticos juntas.
Ella fue parte de mi corto inmediatamente anterior, que fue “La permanencia”. Lo que sí es nuevo es la división de roles. Yo de directora y ella de foto. Esa fue la primera vez que trabajamos así y la verdad es que funcionamos joya. No lo habíamos hecho antes.
Y al elenco, ¿cómo los contactaste a Lautaro y a Maitena?
Lautaro Morán es amigo mío desde hace mucho y ya habíamos trabajado. Él también es protagonista de “La Permanencia”. A él, como a todos, le acerqué el personaje. Les pedí que ellos sean cada personaje.
Y con Maitena Aguilar quería trabajar porque nos conocíamos de otros audiovisuales, siempre me gustó mucho desde “Alemania”. Es fantástica porque esa peli fue el primer audiovisual que hizo, no había hecho cortos antes.
Los actores, como la gente de audiovisuales, hacemos cortos hasta que se nos da un largo. Y para ella fue inverso al camino, empezó con esa peli y después empezó a hacer cortos. Entonces, cuando yo le acerqué el mío, le dije: “No sé si estás con ganas de esto.” Y me dijo: “Sí, porque no he tenido tanta experiencia en cortometrajes”. Y la idea de interpretar a Malena le fascinó. Y a Rosario Astoreca también se lo acerqué. No hice casting como de la forma clásica.
¿Y cómo están con esto de haber sido nominadas, seleccionadas semifinalistas por el Student Academy Awards de los Oscars?
Ayer decían en la apertura del FICPBA que estos reconocimientos son un mimo y tienen razón en definirlo así. No me acuerdo quién lo dijo. Pero es como una palmadita para una que está arrancando su recorrido.
Realmente fue un desafío, es muy lindo este reconocimiento que un poco confirma y me hace sentir como que está todo bien ¡vamos bien!
Vos ya tenías dos cortos premiados, tengo entendido también…
“Los ausentes”, que recibió el premio Rafma, que es un premio lindo nacional que es parte del INCAA y “La permanencia”, que tiene cuatro premios en total o cinco, no me acuerdo. Internacionales y nacionales. La verdad es que ese corto tuvo un lindo recorrido. Pero nada parecido a ser semifinalistas en algo internacional.
¿Y cómo se postularon? ¿Hay convocatorias?
Nosotras tenemos una distribuidora, que es nuestra agente de distribución y es fantástica. Se llama Muriel Sago y nunca la dejo de nombrar porque es gracias a ella que nos armó este recorrido. Un laburazo. Porque nosotras no sabemos nada de distribución, nada.
No estamos formadas para distribuir cortos. Lo único que sabíamos era que no queríamos que se quedara juntando polvo. Y es cuando intervino Muri, también fue de casualidad de la vida que nos conocimos y ella se dedica a distribuir cortos de ciencia ficción, terror, género en general. Entonces, sabe mucho del recorrido que puede tener un corto como el nuestro.
Y cuando te lo anunciaron, ¿cómo fue?
Una alegría, olvídate. Sobre todo porque no sabíamos. Nos enteramos de los sí porque ella nos avisa, es decir, si quedamos acá, quedamos allá. Pero de los no, no nos enteramos. Creo que es lo mejor que nos puede pasar porque con Mani somos muy sensibles, una siempre quiere que le vaya bien al corto y no siempre va a suceder.
Específicamente, de la inscripción a este certamen no estábamos enteradas. Porque ninguna había entrado al Excel. Entonces cuando a mí me llega el mail de “cambio de estado” y dice que cambiamos de estado a semifinalistas. De pronto leí “Student Academy Awards”, dije: “pero pará, estos son los Oscars, allá en Hollywood.” No entendía nada.” Me costó.
Me cayó la ficha una semana después cuando le conté a mi equipo que hizo un revuelo tremendo y empezó a enterarse la gente y empezamos con las entrevistas y yo dije: “ah, bueno, esto me parece que es un poquito más grande de lo que yo pensaba.”
Vos sos docente, ¿ejerces?
Estoy toda recibida de la facu por suerte. Soy Licenciada y profesora. Respecto a la docencia, soy docente en una escuela secundaria en Berazategui y doy un taller que se llama “Tiempo de revancha, cine debate”. Ahí discutimos pelis. Y la verdad es que a mí me encanta. Además, soy adscripta en una materia de la facultad en teoría audiovisual.
Ejercer la docencia me encanta y me gustaría que se convierta también en mi profesión. Pero no consigo otro futuro que no sea en el set, es un poco lo que me pasa. De hecho, hace bastante que no estoy en set porque estoy escribiendo. Para filmar una tiene que escribir. Y ando escribiendo.
¿Y trabajar con guionistas?
La manera en la que yo escribo es ir hablando con personas, como te contaba, mi papá, Mani. Con Gregorio Routulo, otro compañero con quien hicimos una especie de tutoría en donde yo exponía mis problemas a ellos y ellos me daban su opinión. Y yo volvía y escribía. Como que escribo sola, pero hablo con gente.
Y ahora hago lo mismo con lo que estoy escribiendo. Estoy hablando con Verónica Lemi que es una compañera de la facultad que es muy capa en guion. Ella tiene un máster en guion. Entonces hablo con ella, me da devoluciones y yo escribo en solitario, que es lo que me ha funcionado.
Co-guionista, fui con Lau en “La Permanencia” y fue una experiencia que me gustó, pero todavía no se me ha dado. No me niego igual porque la verdad que estuvo lindo, me gusta escribir con alguien.
¿Cómo ves en estos momentos el futuro del cine?
Y la verdad que nosotras hicimos todo el esfuerzo del mundo, Mani es de Bahía Blanca, yo soy de acá de La Plata y tuvimos que trabajar y ahorrar cada peso que podíamos. Recuerdo literalmente no tomarme un remis el año pasado porque necesitábamos toda la plata que podíamos guardar.
Hay un contexto social, político y económico, que es muy agresivo con la parte cultural de nuestro país. Y eso involucra al cine, por supuesto. Es una vergüenza que el director del INCAA sea Carlos Luis Pirovano. No me sale no decirlo de otra forma.
La verdad es que da la sensación de que se nos ríen en la cara con estos nuevos concursos que están sacando, se supone que está abierto y es una mentira. No se graba una película con el INCAA desde hace dos años y todo lo que publican es una mentira que no se puede respaldar bajo ninguna acción. Desde el sector audiovisual no sabemos ya qué hacer.
Con respecto al futuro, yo lo único que espero es que nos demos cuenta de que estas personas quieren destruir todo. Este proyecto lo hicimos con plata nuestra y todas las personas que trabajaron en este corto lo hicieron por amor al arte.
Nosotras nos queremos dedicar a esto y el cine es una industria y es aplaudido en todo el mundo. Así que no se puede seguir permitiendo que se nos rían de esta forma y que destruyan la industria de esta forma. Espero que el futuro sea más con más luz de lo que es ahora nuestro presente.
¿Y cuáles son tus próximos proyectos?
Ahora estoy escribiendo, pero nada a filmar pronto. Los procesos de escritura son largos y justamente yo no quiero apurar nada. Estoy ahora ayudando a mis amigas con sus tesis para que se reciban. Yo trabajo como vestuarista y maquilladora también. Así que un poco dedicándome a ayudar a quienes me ayudaron.
¿Y qué le dirías a algún joven que está dudando si quiere ingresar a la carrera de cine?
A mí el arte me ha acompañado desde muy chiquita, tuve el privilegio de tener formación artística desde muy pequeña porque entré al bachillerato de artes. Entonces sabía que el arte tenía que ser mi vida y en el momento en que he intentado que no lo sea, me ahogué. La forma en la que yo respiro es a través del arte, entonces no recomendaría jamás a alguien que siente pasión creando, que no se dedique a eso.
Más allá de lo oscuro que parezca el presente, el futuro no lo puede ser, ni lo va a ser porque estamos nosotros para bancar la parada y para que no se siga oscureciendo. Así que claramente quien tenga la pasión por respirar a través del arte, que por favor lo haga, que es así como vamos a cambiar el futuro.
Antes de terminar queremos pedirte alguna recomendación, ¿a quiénes mirás vos?
Mi directora favorita sigue siendo Lucrecia Martel. Ella es una inspiración para mí. Aunque cada vez que puede dice que nosotras, que somos la nueva generación de cine, tenemos que cambiarlo. Yo estoy en desacuerdo, en el sentido de que vamos a continuar sus pasos.
Disfruté mucho de Coralie Fargeat, la directora de “La sustancia”, le fue muy bien hace unos años. También tiene otra película que recomiendo muchísimo que se llama “Venganza”, excelente.
También disfruto mucho de Carpenter, que son todos clásicos del cine de terror y de la ficción. Y de Argentina siempre hablo del mismo director porque es platense y porque es un orgullo para nosotros y nosotras de la carrera que es Cristian Ponce, director de “Historia de lo oculto”, “La frecuencia Kirlian”, que son todas películas de cine platense de género que para mí es son un orgullo, él es docente de la facultad también. Un modelo a seguir.



