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Entrevista a Rodrigo Acra: La vida y el aerosol

Conversamos con Rodrigo Acra, sobre arte público. Las posibilidades que ofrece nuestra ciudad. La formación y la vida del artista. Entre la calle y la facultad, nos cuenta cómo ha construido su camino. 

Por Nieto Martínez María Belén para Otro Viento.

Contanos un poco de vos ¿Qué significa definirte como artista visual?

Yo empecé pintando grafitis más o menos en el 2005/2006 soy de Berisso, pero siempre andaba por la zona de La Plata. A los 21 años empecé a hacer graffiti. Después en un momento, no es que me aburrió el graffiti, pero éramos muy pocos los que pintábamos en esa época, me empecé a interesar por otro tipo otro tipo de arte. Y empecé a estudiar en la La Facultad de Artes de la Universidad de La Plata.

Me considero artista visual porque no me gusta encasillarme básicamente. Me parece que el artista visual engloba muchas técnicas. Yo estudié grabado, pero también hago murales, también pinto cuadros, pinto graffiti.

¿Y cómo convive el mural con el graffiti en la calle? ¿En qué se diferencian?

Si bien pintó murales, tampoco soy muralista porque la gente que estudia mural te va a decir que el muralismo es una imagen que refleja una historia, que cuenta un proceso histórico, que tiene un guión visual en el que tiene cierta narrativa. En cambio, yo hago murales de gran escala pero de arte abstracto. Tampoco es muralismo. Simplemente yo pinto mi estilo y queda a libre de interpretación

Y el graffiti es algo más como espontáneo. Es también de dónde vengo yo, es mi origen, por eso nunca terminé de despegar del todo de la estética del graffiti. Sobre todo por el uso de aerosoles que te permite determinadas estéticas más relacionadas al arte urbano.

Para mí es la gran diferencia en mi vida personal. El arte abstracto o el mural, que yo te vuelvo a decir que para mí no es muralismo lo que hago, es mi parte donde además de ser mi fuente de ingreso, es mi oficio, donde yo me desarrollo como artista.

En cambio, el graffiti, para mí es un hobby. No busco la aprobación de nadie, no me pagan por hacerlo. Aunque en algunos casos me ha tocado, me piden específicamente un graffiti estético urbano y bueno es trabajo. Pero como que aprendí a separar el graffiti del mural.

Al graffiti yo lo puedo seguir disfrutando y así hacerlo por hobby y sin esperar nada a cambio. Como fue al principio, digamos. Y después, lo que es el mural es como es mi empresa, por decirlo así. Esa es mi apreciación personal de cómo yo me tomo el mural y cómo me tomo el graffiti.

¿Y cómo elegís una pared? ¿Te han tapado alguna vez alguna obra o con qué dificultades te encontraste en el espacio público?

Cuando uno interviene en el espacio público hay determinadas normas, por decirlo, o determinados territorios que no tienen mucho tiempo, digamos.

Vos pintás una pared, por ejemplo, que la pintaron políticamente. Y acá en Argentina, por lo menos, las pintadas políticas existen desde la época de Perón. De la época de los 50 ya había pintadas políticas. Entonces, cuando vos intervenís una pared que ya tiene cierto dueño, entre comillas, es una batalla que ya la perdiste. Porque uno puede tener un juicio de valor de decir, “Ah, pero yo hago un graffiti o hago un mural y queda mucho mejor.” Pero la pared esa la está pintando determinado partido político desde hace 60 años, cuando el graffiti ni existía a nivel mundial siquiera.

Cuando uno empieza a intervenir la calle, tenés un montón de factores que hacen en determinadas paredes se puedan pintar, otras no. Algunas tienen mayor riesgo, otras directamente, no sé, le tocas el timbre al vecino y le pedís permiso para pintar tranquilo. Hay otras paredes que no son de ningún dueño, o están abandonadas, o son del Estado. Tenés que tener en cuenta un montón de cosas.

¿Cómo te formaste? Ya me contaste un poco que fuiste acá a la universidad de Artes. Sparte de obreros del diseño (ODD) tengo entendido.

Sí, yo me formé en la Facultad de Artes de La Plata. Estudié grabado y arte impreso. Igual no terminé la carrera. Hice muchas materias. En determinado momento, estudié lo que me interesó y cuando empecé a dedicarme al arte, la dejé.

Y sí, formó parte de Obreros del Diseño. Es un coworking que está en el barrio de Boedo y me parece muy importante, primero tener el taller fuera de tu casa porque te obliga a marcar tarjeta, digamos. Como que yo llego ahí y me pongo a laburar. Ahora particularmente no tengo espacio directamente, o sea, vivo en dos ambientes y no tengo espacio.

Pero cuando lo tenía me pasa que te pones a pintar y de repente, veo que hay que barrer y me pongo a barrer. Como que no me puedo concentrar del todo. En cambio, ir a un coworking, me permite enfocarme en la obra Termino y vuelvo a mi casa.

Además de eso, comparto el espacio con otros artistas y ahí tenés el feedback, de otra persona con otra disciplina. Hay un pibe que hace serigrafía, bueno mi compañero también hace grabado (@quehacesmapache) y serigrafía, hay ceramistas, diseñadores, fotógrafas, encuadernadoras, directoras de arte. Es un crisol de disciplinas que también te permite despegar un poco de lo que uno hace o de la disciplina de uno y tener la mirada de otro profesional del arte y del diseño.

Me parece muy importante que los artistas no nos quedemos con un solo relato o el propio relato. Muchas veces te quedas en el taller pintando y la única visión que tenés es la propia. Creo que las personas para evolucionar, los artistas, deberíamos estar estimulados por otros artistas y otras miradas.

También participás de ferias y exposiciones. ¿Cuáles fueron tus últimas experiencias y si podés adelantarnos alguna futura?

Ahí en el coworking, Obreros del Diseño, hacemos feria una vez por mes en el que participamos la banda estable del lugar. Pero siempre invitamos a otros artistas, diseñadores, autores. Se hace normalmente a principio de mes. Ahora tenemos una este sábado.

Vamos a tener la feria y después estoy preparando una exposición personal en la cual voy a mostrar cuadros que todavía no los mostré en internet. Va a ser una presentación que no salió a ningún lado todavía. Pero bueno, todavía no puedo decir más que eso. Estén atentos a las redes.

Ahora tenés base en Buenos Aires, pero conocés la región de La Plata, Berisso. ¿Cómo ves la situación actual para los artistas tanto allá en Buenos Aires como acá?

Y en general en cualquier disciplina más allá del arte, hay una crisis bastante contundente en relación a lo a lo laboral y a lo económico. El país está medio parado, no hay tanto consumo. Y en esta época yo veo a mí alrededor y la gente ahora, tarjetea la comida. Imagínate la situación de los artistas, que ofrecemos algo entre comillas “innecesario”. Hoy en día es un lujo tener un mural o un cuadro. En rasgos generales veo bastante poco consumo. A mí no me piden tantos presupuestos como años anteriores

Pero tiene lo suyo también el arte en épocas complicadas, como que nos vamos reinventando. O sea, nosotros somos creativos y es lamentable que la creatividad surja de la necesidad. Pero creo que los artistas tenemos ese plus de poder reinventarnos y de generar nuevos productos, nuevos servicios.

En cierto sentido estamos acostumbrados a las crisis porque es todo muy sube y baja la vida del artista. A veces tenés un montón de laburos, a veces hay vacas flacas y estamos un poco acostumbrados al vaivén de la demanda y de la oferta. Creo que también en relación a otros países que la tienen toda muy servida, siempre de Sudamérica me parece admirable la capacidad de hacer con poco un montón de cosas.

¿Ves alguna diferencia entre la cantidad de espacios que hay en Buenos Aires para el arte visual y acá en La Plata?

Absolutamente. Fue una de las razones por la cuales me vine para acá. Creo que La Plata, si bien es un nido de artistas, es un semillero. Tiene un tope del cual los artistas, llega un momento que no pueden crecer más. Porque no están las condiciones dadas. No hay tanta demanda en relación a la oferta.

En la capital hay más demanda, más gente que consume arte. Yo no reniego ni ahí, o sea, soy de Berisso. Empecé a pintar y había tres grafiteros y al día de hoy hay tres grafiteros. En La Plata hay un poquito más de cabida, hay muchísimo más artistas, no solamente en el arte urbano. Pero como que tiene un techo.

Llegó un momento en que se pusieron de moda los murales, todo el mundo quería murales, la cervecería, los bares, todos. Las modas son pasajeras.

Yo súper agradezco La Plata, muchísimo. La educación pública me dio las herramientas para que me pueda dedicar a esto. Quizás en las carreras de arte no te enseñan herramientas de cómo vender tu trabajo, creo que es el gran problema de los artistas.

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